jueves, 14 de enero de 2016

Grasas Buenas y Malas







Existen diferentes tipos de grasas en los alimentos que consumimos. Siempre pensamos que todas las grasas son "malas", pero eso no es del todo cierto. Lo primordial es saber hacer una correcta selección de las grasas que consumimos a diario ya que nuestro cuerpo las necesita. Estos nutrientes son una de las principales fuentes de energía y algunas ayudan a mantener tu corazón sano. Por eso, tenemos que ser conscientes de la cantidad y de los tipos de grasa que comemos.

Grasas buenas

Las grasas insaturadas son las que llamamos "grasas buenas", ya que ayudan a cuidar y proteger el corazón. Son de dos tipos: poliinsaturadas y monoinsaturadas.

Las grasas poliinsaturadas se encuentran en:


  • El pescado azul, como el salmón, las sardinas o el atún (todos ellos ricos en omega 3)
  • Algunos aceites vegetales como el de girasol y soja
  • Las margarinas con alto contenido en grasa poliinsaturadas como Flora y Tulipán

Las grasas monoinsaturadas se encuentran en:

  • El aceite de oliva
  • El aceite de nabina
  • Algunos frutos secos, como las nueces de Brasil
  • El aguacate


Grasas malas

Las grasas saturadas y trans son las que llamamos "grasas malas". El exceso de grasas malas en nuestra alimentación puede ser una de las principales causas de tener los niveles de colesterol altos.

Las grasas saturadas se encuentran, por ejemplo, en:

  • La mantequilla
  • Las carnes grasas y embutidos
  • Los quesos grasos
  • La leche entera y derivados


Las grasas trans se encuentran en:


Las grasas lácteas y en la grasa de las carnes de rumiantes, como el vacuno
Productos con grasas parcialmente hidrgenadass. Las grasas trans resultan más nocivas para el organismo que las saturadas, ya que, no solo aumentan los niveles de colesterol malo (LDL), sino que también disminuyen los niveles de colesterol bueno (HDL). 






Formas de reducir el consumo de grasas saturadas:


  • Incluye jamón, pavo, almendras, olivas o pepinillos en tus aperitivos  en lugar de productos de aperitivo fritos y embutidos grasos.
  • Acostúmbrate a comprobar el contenido de grasas en las etiquetas de los productos. Elige los que tengan un contenido más bajo en grasas saturadas: lo ideal son menos de tres gramos por ración.
  • Pásate a los lácteos desnatados o semi; elige quesos frescos o tiernos en lugar de los curados.
  • Sustituye las carnes grasas y salchichas por cortes magros, pescado y aves sin piel.
  • Reemplaza los embutidos grasos por jamón o pavo.
  • Consume al menos 2-3 veces por semana pescado azul como el salmón, las sardinas o el atún.
 
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